and I say

wake up and be ~

miércoles, 18 de abril de 2018

confesiones #1

no sé cómo explicarle
a alguien fuera de mí
lo difícil que es a veces
tener ganas de vivir
al mismo tiempo
que me aterra la muerte.
me siento atrapada
y no sé cómo salir
de mí.

lunes, 19 de marzo de 2018

lágrimas y palabras

hay lágrimas que se destilan
de un montón de dolores aplazados,
a los que no se le rindieron cuenta
o no las suficientes.
reptan desde lo profundo de un sueño
que nunca fue soñado, de un recuerdo
inoportuno y existencialista
que te roba un suspiro
(de esos que no te das cuenta que diste).
intentan, en vano, desenredar los nudos
de las cuerdas vocales,
del estómago pesado y taciturno,
limpiando un poco el fondo del estanque,
renovando el agua.
todas aquellas veces que callaste,
cada "necesito un abrazo" que no
pronunciaste,
"no quiero estar solx",
"por favor, vení",
"no estoy bien".
pelean con los fantasmas
de esas costumbres aprendidas
a las patadas,
de esos mecanismos oxidados
pero que siempre encuentran
la forma de seguir.
y quizás no los vencen
porque esa es otra batalla
pero los debilitan,
sus voces ya no son
tan fuertes.
terminas con un dolor de cabeza
medio extraño
porque se origina
por escuchar un momento
la vida sin todas
esas palabras hirientes.

jueves, 22 de febrero de 2018

0001 0101 : 0010 1000

la confusión los atrapó,
qué era la vida más allá de lo
conocido, habitual, corriente,
ordinario.
las respuestas siempre parecían
castillos de cartas, palabras de papel,
un eco.
qué se puede esperar del universo
que no sean acertijos, pruebas,
errores.
la equivocación suele ser pensar
que el sentido nos salvará,
pero no.

miércoles, 7 de febrero de 2018

ausente en silencio

a veces hace bien entregarse al silencio,
enmudecer la mente, mantener la boca cerrada,
los labios pegados, no emitir sonido alguno,
y dejarte llevar por el flujo de la energía universal.

sentir cada respiración, nuestro cuerpo,
escuchar el murmullo de la vida sucediendo,
la melodía del mundo girando, los seres viviendo,
que tu mente y tu espíritu vibren a su ritmo.

comprender que no importa si un día te quedas
quieto, taciturno, inmutable, tieso,
que nada va a detenerse y sigue igual,
ser consciente de que todo sigue su curso.

hundirte lentamente en la ausencia,
que poco a poco te devore hasta que al final
no quede nada más que tu energía
danzando en la eternidad de un segundo.

lunes, 15 de enero de 2018

baldosas rotas

Me hubiera gustado conocerte antes - soltó resignado. A mí después - retrucó ella - pero nada de eso cambia el hecho de que acá estamos y de nada sirve maldecir al tiempo; suponiendo que todo pasa por una razón es cuestión de comprender cuál es la que nos unió. Él se acomodó el cuello, miro al cielo y se llamó al silencio bajando la mirada. Las zapatillas y zapatos adornaban las baldosas rotas. Si tan solo no me hubieran lastimado tanto y pudiera confiar - murmuró esperando que sus palabras pasaran inadvertidas. Podemos jugar todo el día a que hubiera pasado si, pero esto es lo que hay, esto es lo que somos - entonó con cierta molestia. No puedo dejar de pensar en eso, como si el simple hecho de hacerlo abriera realidades paralelas donde vos y yo tenemos más oportunidades de terminar bien. Dirigió su mirada a un punto fijo, a aquella esquina que tantos recuerdos le despertaban, esperando que de ellos emanara una resolución o un mantra que lo ayudara a convivir de mejor manera con el miedo. Yo vivo en esta realidad, no en otras - arremetió, sosteniendo su mirada en su rostro, tratando de descifrar en la menor muesca o movimiento su reacción. Pero ningún músculo respondió, en su cuerpo tieso no había expresión; adentro suyo los demonios del pasado lo devoraban sin piedad. Sostuvo un momento más sus ojos fijos hasta que se cansó, decidida dio el primer paso hacia atrás aunque estaba yendo hacia adelante. ¿Por qué después y no antes? - pronunció consternado de no poder vencer el acertijo. Porque preferiría verte cuando el dolor me haya enseñado, el miedo haya sido vencido y sea una persona más íntegra, segura y decidida, experimentada - contestó mientras se detenía. Yo preferiría no estar roto - y apoyó su pie en una baldosa que salpicó agua a los costados. Y yo prefiero tener la certeza de que me puedo volver a construir - sentenció y siguió su paso hasta detenerse a un par de metros - No se trata de lo que nos pasó, sino de lo que hacemos con eso; es una cuestión de perspectiva, de decisiones, cada cual elige qué caminos tomar. Ella aceleró el paso dejándolo atrás y él siguió mirando aquella esquina, esperando que el valor lo asaltara de pronto pero no encontró la fuerza para ir detrás suyo.

viernes, 22 de diciembre de 2017

viernes #2

¿Cuántas noches
en vela dedicaré
a pensarte y tratar de
no extrañarte tanto,
de no despedirte
antes de tiempo?

jueves, 21 de diciembre de 2017

cómo

¿Cómo le explicas a alguien lo que sentís? Aquello que adentro tuyo se retuerce, gira y se libera; amorfo, caótico, irrefrenable. Como los pensamientos, muta, cede, madura, crece, cambia. Que si bien se expresa en sensaciones en tu cuerpo no está ahí, es conceptual, intangible. Puede aparecer como un nudo en la garganta, un dolor en el pecho, una caricia en tu sonrisa, valor en tu cuerpo, determinación en la mirada, una memoria que aún no existe, esa fantasía que te ataca justo antes de dormir, el conjunto de miedos que te paraliza antes de dar un beso, un abrazo, poner en palabras lo que te revoluciona por dentro. A veces sale inmaduro y sin procesar, otras toma forma a lo largo de masticarlo un buen rato. Pero algo es seguro: nunca es fácil; siempre algo se pierde, no llega, sabes que lo pronunciaste mal al momento en que salió de tu boca, y cuando ya impactó no podes volver las palabras atrás. En el medio de todo, el dolor, la incertidumbre, la alegría, el miedo, la inseguridad, el amor, la pasión. Y cómo en todo ese huracán, ordenas las palabras, las dejas bailar el la lengua y se escapan de tus labios. Cómo explicarle a alguien lo que sentís, cómo naufragar entre tus sentimientos, tus emociones. Quizás lo más importante es que del otro lado haya quien escuche y comprenda que no es sencillo decirlo y que es prueba y error, que a veces hay que surfear la marea y dejarla tomar fuerza, romper y volver a empezar hasta que se llegue a la costa y no quieras regresar.