and I say

wake up and be ~

martes, 11 de abril de 2017

verde, azul y frío

Werther tenía razón,
qué difícil es pronunciar
palabra, adjetivo,
ante la inmensidad
del paisaje;
único, puro,
trágicamente hermoso.
cada color, textura,
pequeña brisa,
melodía oculta,
mirada penetrante,
atraviesa el alma
llenándola de paz
y calma;
que por un momento
no se siente
mediocre y mundana
(aunque posiblemente
note que lo es
cuando deje de
contemplar
la majestuosa
naturaleza).

domingo, 4 de septiembre de 2016

never meant ~

algunas noches
sos un eco
una ilusión
traslúcida
una canción
que me recuerda
quién no quiero
ser
tus piernas
se estiran y
entrelazan
entonces sonrío
no es como si
tuviera sentido
pero está ahí
ese beso
abrazo
y la distancia
deja de existir
pero también
la música
se repite
y ya no sé
si quiero.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Ritos ~

Todos tenemos nuestros pequeños hábitos y algunos de ellos han llegado a evolucionar en ritos. Un rito es una costumbre que repetimos siempre de la misma forma, una ceremonia personal que mantenemos a lo largo del tiempo. Algunos ritos llevan años y años existiendo, otros recién están empezando a gestarse. Yo por ejemplo tengo un rito en cómo abro la caja de cigarrillos, los que me conocen saben cómo es que lo hago para replicarlo y algunos directamente me dan el atado cuando hay que abrirlo y quieren que les convide un cigarro. Tengo noción de tener ese rito desde aproximadamente los quince años, así que llevo doce años realizándolo. A esta altura de mi vida creo que va a ser un rito que mantenga siempre y cuando fume. También tengo un té predilecto cuando necesito despejar mi cabeza y pensar sobre algunas cosas, es el té verde puro. Para mí, hacerme una taza de té por las noches no es un rito porque no lo hago siempre pero cuando lo hago con esa idea, es siempre el mismo té y siempre fumo cuando lo hago. Eso no sé cuándo empezó pero creo que lleva al menos unos pares de años siendo parte de mí. Los ritos nos caracterizan, son parte de nuestra forma de ser y nos definen, de algún modo. No siempre son sanos y felices, a veces tenemos un rito tóxico que habría que emancipar para poder crecer y mejorar como almitas. Yo tengo unos pares de esos y en éste último tiempo he estado muy abrumada por la forma en que no estoy demasiado feliz con mi vida y fui identificando los ritos y errores que perpetúo que terminan por dañarme y llevándome a no permitirme ser feliz. No, bueno, no fue fácil identificarlos no porque fuesen difíciles de encontrar, sino porque eran complicados de enfrentar entonces llevaba un buen tiempo ignorándolos como si así fuesen a desaparecer por arte de magia. Me acostumbré a ellos, al punto de que directamente acepté que es así y no tengo alternativa. La cuestión y lo loco al respecto es que sí, existe una alternativa, una en la cual los erradico y cambio esos ritos, posicionándome en un lugar más sano para mí. Obviamente lidiar con esto no estuvo siendo fácil, he tenido momentos de severa tristeza y soledad, hiper sensibilidad, aislamiento, enojos y sensaciones negativas, agresión y auto-destrucción; pero todo aquello que es sencillo de leer pero muy pesado de sentir, me llevó a la determinación de decir basta y romper con esas cadenas, esos ritos, ese ciclo. Claro que hay varios que no voy a romper, como tomar la taza de té verde como estoy haciendo ahora, fumando un cigarro armado, e incluso me atrevo a decir que estoy a punto de crear nuevos ritos: de esos que hacen bien, que me hacen estar bien conmigo, sentirme más cerca de mí, conectada conmigo misma y por consiguiente más abierta a los demás, siendo más consciente de mis acciones para con los otros. En el proceso la pasé mal y sé que las personas que me quieren también lo hicieron, se preocuparon por mí y por el hecho de que no les dejaba acercarse, pero hoy empiezo a dar pequeños pasos hacia ellos con la cabeza baja diciéndoles lo que me pasa, tratando de demostrarles cuánto aprecio su compañía incluso cuando a veces no puedo corresponderla porque estoy demasiado adentro mío. Quienes me conocen hace varios años saben que soy así, que es algo que me lastimó mucho y seguramente comprendan la magnitud del hecho de que eso va a cambiar. Afortunadamente estoy adquiriendo nuevos ritos, más lindos, pero el más hermoso de todos es el que vengo gestando y empezando a aplicar: buscar nuevas formas de ser feliz y hacer felices a los demás.

jueves, 30 de junio de 2016

Cerrando puertas ~

Cuando transito mentalmente mi presente y futuras decisiones como las pasadas me pongo a pensar en cómo llegué hasta acá. Me doy cuenta de cuánto uno se deja estar, se deja avasallar, se deja matar aunque sea un poquito por otros y por uno. Lo que uno permite y habilita, es como una puerta que cuando la abrís dejás pasar muchas cosas, no siempre lindas y felices. Llegado el momento que pensás, bueno esto no va bien y queres arrimarte a cerrar esa puerta encontrás del otro lado bastante resistencia; pero si vos me dejaste, vos lo permitiste. Sí, y del mismo modo que lo hice puedo dejar de hacerlo ¿es tan difícil de entender? correte, volvé a tu lugar y dejame cerrar la bendita puerta, ya no te quiero de este lado. La última palabra es nuestra y si el otro no sabe manejarlo quizás es porque dio por sentado todo lo que diste, dejaste, ese espacio que le brindaste para que ocupe. Pero no, no es como si te hubieran dado un título de propiedad, no es tuyo de acá al fin de los tiempos; si no la haces bien te puedo echar, me puedo negar, puedo cambiar de parecer, tengo derecho a cerrar cada puerta que haya abierto. Y quizás vos, ahí, en vez de cuestionarme a mí por cerrarte la puerta en la cara podrías preguntarte: ¿qué hice para no tener más este privilegio? porque por ahí va la mano y por ese lado vas a sacar algo productivo. La confianza se gana pero también se pierde y si no mantenés lo que se te otorgó no podes culparme a mí. Yo solo hago lo mejor para mí y si vos te aprovechas del lugarcito que te di para lastimarme y no apreciarme, entonces sí, te vas y se acabó, cruzá la puerta. Valgo más que la mediocre costumbre de no estar solo porque sí, bueno, quizás para vos no pero ¿sabes qué es lo genial de esto? que esa tampoco es tu decisión.

jueves, 16 de junio de 2016

Me desnude por vos ~

A veces hablamos tanto que las palabras danzan en nuestra lengua y se desvanecen en el aire como si no tuvieran peso, ligeras e insípidas. Cuánto hablamos, cuántas palabras recitamos sin decir ni una minúscula parte de aquello que se abate en nuestro ser. Es que las palabras son nuestra herramienta, nuestro caballito de batalla para ir por la vida y es por eso que a veces nos olvidamos que no sólo sirven para debatir, pensar en voz alta, pelear y batallar con otras palabras, también pueden sanar, amar y comunicar las emociones más profundas. Cuando te tiembla el pecho y sentís cómo suben desde algún lugar inexplicable hacia tu boca, tu lengua juega con ellas, tu mente las repite y finalmente las decís dejando en evidencia tu corazón y alma, ahí es cuando las palabras toman revancha y nos recuerdan que pueden además de ser dichas, sentidas. Lo que más nos cuesta decir es aquello que sentimos con todo nuestro ser y por más que a veces sea una sensación algo vertiginosa e intensa al punto que nos dejan exhaustos, vale la pena que aquellas palabras sean pronunciadas. Porque es tan hermoso cuando de nuestro hábito deja de ser rutina para convertirse en la expresión genuina de nuestro ser.

Porque me costó decírtelo pero me desnude por vos, para que veas en mis palabras un pequeño destello de todo el amor que tengo.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Somos la misma persona ~

Ella y yo somos la misma persona pero somos diferentes. Ella sonríe porque piensa que refleja la belleza de un alma feliz; yo pienso que lo hace por popularidad, porque es narcisista y sabe que se ve más linda así. Ella cree que no hay mal que por bien no venga, que siempre se puede salir adelante y todo es una gran aventura que quiere vivir jugando; yo veo en la adversidad la oportunidad de fortalecerme y crecer para bancarme lo que sea. Ella siente regocijo en las pequeñas cosas (esas que aprecias si te abrís y te permitís ser feliz); yo siento lo efímero, la belleza de aquello que es finito e infinito al mismo tiempo y la forma en que los extremos se cruzan me causa cierta gracia. Ella vive intensamente porque cree que la libertad es un estado de la mente en el cual sos capaz de recibir lo que sea y hacer con ello lo que te plazca; yo vivo intensamente porque veo en todo un capital extenso para escribir historias. Ella aprecia a las hormigas porque es consciente de que están vivas; yo veo cómo el potencial más increíble se encierra en lo más diminuto. Ella se arroja a los precipicios porque así se siente viva y le gusta el vértigo de la incertidumbre; yo solo doy pasos cuando sé donde voy a apoyar mi pie y trato de no dejar nada libre al azar. Ella llora porque cree que es el lenguaje y el desahogo del alma, porque lo considera hermoso; yo aguanto las lágrimas hasta que las emociones me desbordan para poder masticarlas y ver qué hay detrás de ellas. Ella y yo somos la misma persona pero somos diferentes; a ella le gusta que yo exista porque sabe que sin mí estaría quizás demasiado perdida; a mí me gusta que ella exista porque sino estaría quizás demasiado atada. Yo digo quizás porque no me gusta afirmar aquello que no sé, pero ella sabe que es así y lo siente en su instinto. Yo sé que ella me permite jugar mientras piensa qué decir y es por eso que ella y yo somos un gran equipo; yo la dejo ser y ella me deja ser, así ambas por más que seamos diferentes, somos la misma persona.

viernes, 4 de marzo de 2016

no muere, muta ~

yo corría y a cada lugar
que miraba
estaba ese póster,
todos esos colores,
aquella voz
que me perseguía;
el vértigo de no encontrar
en toda la multitud
ni una cara conocida
ni un abrazo
que me hiciera
sentir comprendida,
real.

desperté con una
sensación de
irremediable angustia,
profunda,
infinita,
como si fuera algo
que siempre
estuvo ahí y
de ese modo
simplemente
resurgiera de sus cenizas.

no había nadie
ni una cara conocida
ni un abrazo
que me hiciera sentir
real,
que todo aquello
no era verdad;
le escribí a un amigo
que entre huecos
en su trabajo
alcanzó a preguntarme
si estaba bien.

no.

posiblemente no,
no estoy sola,
y pueda alcanzar
a alguien si así
me lo propongo,
que quizás tenga
el mismo interés
en alcanzarme
a mí;
pero no es ese
el punto.

la sensación
irremediable
de soledad
me recorrió
todo el cuerpo
y me hizo
llorar.

esa angustia,
la ausencia,
las promesas rotas,
ilusiones que
desaparecen,
todas esas
palabras,
falsas, incorregibles,
deseos, anhelos,
perdidos,
lejanos,
ajenos,
que ya no
importan
ni sé si importaron
alguna vez
(creo que
no).

pero lo que
realmente
me duele
de una forma tan
repulsiva y tajante
dentro mío
como si estuviera
a punto de morir
es que
el problema no es
estar
sola
sino
no estar
conmigo.

eso sí
que duele.